Last dance de Wawrinka y Monfils
El "Last Dance" en Montecarlo: Wawrinka y Monfils dicen adiós al Principado
Si el tenis fuera una película, este Masters 1000 de Montecarlo sería la escena final para dos de los jugadores más queridos de las últimas dos décadas. Mientras los focos buscan la potencia de Alcaraz y la precisión de Sinner, en las pistas secundarias y en los corazones de los románticos, se respira una nostalgia inevitable.
Stan Wawrinka: El regreso del hombre que domó la tierra
A sus 40 años, "Stan the Man" ya lo ha dicho alto y claro: 2026 es el final del trayecto. El suizo, que en 2014 levantó este mismo trofeo en una final histórica ante Federer, vuelve a casa. Porque para Wawrinka, Montecarlo es eso: el lugar donde demostró que su revés a una mano era capaz de romper cualquier muro.
Verlo hoy, con el peso de los años pero con la misma elegancia en el golpeo, es un regalo. Sabe que no es el favorito, sabe que sus piernas ya no tienen esa explosividad de antaño, pero juega con la libertad del que ya no tiene nada que demostrar. Su objetivo no es el ranking; su objetivo es regalarnos un último "latigazo" de revés antes de colgar la raqueta.
Gaël Monfils: El espectáculo baja el telón
Al igual que Stan, Gaël Monfils ha anunciado que esta temporada 2026 será su despedida. El último de los "Mosqueteros" franceses que seguía en pie ha decidido que es el momento de disfrutar de su familia y de su salud.
Finalista aquí en 2016, Monfils representa la cara divertida del tenis. En un circuito que cada vez parece más robótico y profesionalizado, Gaël sigue siendo ese verso suelto capaz de hacer un salto imposible o un golpe de fantasía que levanta a toda la grada. Montecarlo se prepara para darle la ovación que merece el jugador que más veces nos ha hecho sonreír en una pista de tenis.
El vacío que dejaron los gigantes
Es imposible no sentir un pellizco al mirar el cuadro y no encontrar a Rafa Nadal ni a Andy Murray. Tras sus retiradas a finales de 2024, el tenis ha aprendido a caminar sin ellos, pero torneos como Montecarlo nos recuerdan lo que fuimos.
Hoy, ver a Wawrinka y Monfils pelear cada bola es, en realidad, un homenaje a toda esa generación que se resiste a marcharse. Mientras Alcaraz y Sinner construyen el futuro, Stan y Gaël nos permiten aferrarnos un poquito más a un pasado que fue glorioso.
Disfrutad de cada set de estos dos gigantes. Porque cuando el domingo se apague la luz en el Country Club, sabremos que ya no volveremos a verlos competir sobre esta tierra roja.
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